Especímenes: Bocachanclas

Bocazas
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Un bocachancla es un bocazas. En mi caso yo me lo auto aplico cuando me tengo que tragar mi propias palabras (ya sabéis lo típico de “yo nunca…”). Sin embargo, hoy quiero hablar de aquellos que confunden la sinceridad con la mala educación. Los abanderados del “yo es que soy muy sincero”. Con esta frase se creen con derecho a decir lo que quieren a quien quieren como quieren. Por supuesto partiendo de la base de que esa persona no les contestará porque entonces es que esa persona “se lo toma todo muy a pecho”.

Hoy en barrio sésamo vamos a ver la diferencia entre sinceridad e hijoputismo no solicitado. Si yo estoy de tiendas contigo y me pruebo un vestido y te pregunto cómo me queda tienes que ser sincero y si no me queda muy bien decírmelo (de buenas maneras, que hay muchas formas de decir las cosas) porque 1) te lo he preguntado y 2) es mejor que me lo digas tú a que vaya por ahí creyendo que voy bien cuando no es así. Hijoputismo no solicitado sería que yo llevara un vestido y tú, que por supuesto no eres un amigo íntimo que me pueda decir las cosas porque me conoce,  me sueltes un “uy, has engordado ¿eh? Ese vestido es de cuando estabas más delgada” o “los estampados no son muy adecuados para tu culo ¿eh?” Todo, por supuesto, te lo dirán siempre con una sonrisa y cara simpática para cubrirlo todo de un halo de buen rollo.

Puede parecer que la diferencia no es muy grande, pero para verlo claramente hay que aplicar el arte de “darle la vuelta a la tortilla”. En el supuesto 1 yo estoy de compras contigo así que yo solicito tu ayuda sincera igual que tú me la solicitarás y ninguno de las dos tendremos que tomarnos nada a mal porque no hay motivo. En el supuesto 2 tú me dices que estoy gorda y si yo te dijera “sí, la verdad es que no me queda muy bien como a ti ese pantalón que parece que se lo has robado a tu hija de cinco años ¿eh?” tú te ofenderías y dirías que no sé tomarme bien las cosas y que tú solo me lo has dicho por mi bien porque eres una persona muy sincera.

Esto es aplicable a criticar el acento de alguien en un nuevo idioma, la forma en la que cuida a sus hijos, la ropa que lleva, los programas que le gusta ver…En definitiva todo lo que es subjetivo y, por tanto, tú puedes pensar lo que quieras, pero si yo no te he preguntado no es nada necesario que me comuniques la conclusión a la que has llegado.

La razón principal por la que este tipo de comentarios me parecen tan mal es porque pueden hacer mucho daño sin que realmente el bocachancla (que suele ser bocazas, pero no mala persona) lo pretenda. A no ser que alguien sea muy íntimo tuyo no sabemos todo lo que le pasa y sin estos datos no debemos hablar. Por ejemplo,  criticamos al que ha adelgazado mucho en poco tiempo diciéndole que coma que ya está bien de restregar su delgadez sin saber si esa persona tiene tal depresión que le resulta imposible comer o dejar que la comida permanezca en su estómago; criticamos al que engorda en poco tiempo sin saber si tiene tanta ansiedad que atraca la nevera y, por tanto, bastante mal se sentirá ya esa persona; criticamos a la persona que lleva arrugada la ropa sin saber si ha dormido con la ropa puesta y viene directamente del hospital…

Lo mejor de todo es que es muy fácil evitar esto, simplemente hay que seguir la máxima de que si no se te ocurre nada bueno que decirle a alguien, no le digas nada. No te lo ha pedido.

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