Rachas y recompensas

Hay días en los que no tienes ganas de nada. Días en los que todo se te hace un mundo y cualquier cosa parecida a un movimiento te da repelús. A veces, esos días se convierten en semanas. En rachas, más o menos largas. Yo he estado en una de estas rachas hace poco. De hecho sigue un poco ahí, lo que pasa que he dejado de mirarla y parece que se está dando por aludida y ya está haciendo las maletas para irse. Volverá, eso está claro, pero lo bueno es que igual que de repente viene, de repente se va y te deja muy agustito y con ganas de comerte el mundo de nuevo. A mi estas rachillas afortunadamente me duran poquísimo, pero a cambio me visitan con cierta regularidad.

Gracias a mi experiencia con estas rachillas he aprendido a llevarlas con filosofía y a saber que aunque lo vea todo muy negro en ese momento al día siguiente voy a volver a ver colores. El problema es que por mucho que las conozcas consiguen arrastrarte y como hacen que te muevas menos que una piedra la lista de cosas por hacer se agranda y se agranda y cuando estás bien de nuevo te puedes abrumar un poco con todo lo que tienes pendiente.

Cuando estas con el humor bajo, la motivación no te nace así que tienes que crearla. Yo utilizo pequeñas recompensas. Hago una tabla de tres columnas: la tarea a realizar, el plazo máximo y la recompensa. Si cumplo la tarea en el plazo estipulado me recompenso. Dado que el tiempo y, sobre todo, el dinero son dos bienes que escasean en mi vida las recompensas son sencillas: un boli, una libreta, una tarde de no hacer nada, una sesión de spa casero, una tarde viendo series…Cosas bastante normalitas que me incentivan a moverme. Las recompensas no las medito y las coloco en función de la tarea que sería lo lógico, simplemente hago papelitos y saco uno al azar para cada tarea.

Este es un ejemplo de la tabla que hice hace poco en mi agenda. Lo único que he cumplido por ahora es lo de empezar el blog, así que el domingo me di bañito de sales, mascarilla, incienso…”spa casero”

tareas y recompensas

Y vostros ¿tenéis algún método para animaros con la lista de tareas pendientes?

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11 thoughts on “Rachas y recompensas

  1. Créeme, las rachas son más frecuentes o más intensas a medida que vas teniendo más cosas que te importan. También más rápido sales de ellas y más triunfante te sientes por seguir teniendo dichas cosas en tu vida. Ahora, te diré que nunca jamás se me hubiera ocurrido tu super sistema, qué divertido y qué bueno! Si es que usted vale un potosí, señorita! Mil besos

    1. Yo también te quiero, carol jajajajja Y sí, es tan sencillo como que cuanto más sientes…pues eso…más sientes! Recompensarme me he recompensado toda la vida o como decía mi madre “que no hace falta que te justifiques que te lo quieres comprar y punto” 😛 Lo que he hecho ahora es establecer el sistema más ordenado, por una cuestión también de que tengo más cosas que hacer y que se basan más en que yo me obligue a hacerlas. No es como cuando tienes un examen o que entregar un trabajo, ahora soy yo la que tengo que ponerme los plazos y exigirme el cumplirlos. El sistema es sencillo, pero el aprendizaje es grande…espero que algún día me sirva para autoemplearme 😉

  2. jajaja
    yo ya lo hacía cuando estudiaba… (y, precisamente, el otro día hablaba con mi hermana de este tipo de sistemas de motivación jajaja)
    Que termino un tema en un plazo??? me preparo merendola… cuando salíamos de los exámenes de Periodismo (aunque no supiéramos la nota) nos íbamos al Primark… solía caer algo pero el premio era esa hora haciendo el mono en los probadores y viendo como todo le quedaba mejor a Laura jajaja
    Ahora lo sigo haciendo… mis premios son distintos (preparo chuches o un bizcocho o me planto berenjenas…) pero son las cosas que quiero (y puedo) ahora…
    Últimamente me apunto en el calendario del ordenador los plazos de algunas cosas (y, por cierto, me has recordado que me tengo que poner al día con los concursos de fotografía… a ver si hay alguno interesante), además de citas importantes… y lo tengo como “base de operaciones”… pero mis premios para cosas a largo plazo no están preparados, si lo cumplo me doy un capricho, el que en ese momento me apetezca…

    Mi capricho más caro fueron los cursos de japonés… y ese sí que lo tenía meditado… si aprobaba el curso y me daban la beca al año siguiente… JAPONÉS!!! (hasta que dejé de tener tiempo y energía… jajaja)

    1. Yo también me he recompensando siempre y dado “caprichos justificados” En plan, me he esforzado mucho y me lo merezco o como he estudiado tanto hoy que he hecho el examen me compro algo y además no hago nada. Pero era más eso, caprichos con una justificación porque realmente si que había un resultado que tenía que obtener y un plazo una “verdadera obligación” digamos que ahora excepto trabajar no hay “verdaderas obligaciones de sí o sí” así que esto es para centrarme más. Porque soy muy disciplinada, pero también muy dispersa…jajajjajajja

    1. es decir, que para ti leerme y comentarme constituye un esfuerzo y no un placer en si mismo no? Pues creo que este spa con el libio va a ser el primero de muchos, cariño… 😛

      1. me meo con vosotros…
        Maquista, para mí la carrera en sí (cualquiera de las dos) eran un capricho y un premio en sí mismas… jejeje
        pero, sí, la vida hay que disfrutarla, aunque sea preparando una macedonia con azúcar y dejando macerar un poquito la fruta en el azúcar… en fin, el sábado que viene, noche de recompensas!!!

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